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Educación Sexual de hijos e hijas en la primera infancia (0-6 años) desde la familia

Según va pasando el tiempo parece que nos vamos dando cuenta como sociedad de la importancia que tiene hacer educación sexual con chicos y chicas. 
En pleno Siglo XXI parece claro que con adolescentes debemos hacer cosas, ya veremos cuáles y desde dónde empezamos pero lo que no parece tan claro es que tengamos que hacer cosas con los más peques de la casa; ¿Es necesario hacer educación sexual con niños y niñas de 3 años?. Si la respuesta es afirmativa, ¿qué debo contarle a un niño o niña tan pequeño? ¿Será mejor esperar a que sea más maduro/a para contarle cosas?

Estas son algunas de las preguntas que como padres o madres solemos hacernos acerca de la educación sexual de nuestros hijos e hijas. 
Fijaos que antes de responder a todas estas y más dudas, quizá debemos preguntarnos qué entendemos nosotros por educación sexual y sexualidad y podremos empezar a trabajar. 

Hay pocas cosas en la vida, y menos en la ciencia sexológica, que tengan una respuesta rotunda y categórica, pero a la pregunta: ¿Es necesario hacer educación sexual con niños y niñas pequeños (ej. 3 años)?. 
La respuesta es muy clara; SÍ. 
Parece lógico pensar que si tenemos claro que hay que contar cosas y actuar con adolescentes, quizá tengamos que empezar a asentar algunas bases antes de esas edades. 

Una vez que como padres y madres tenemos claro que la educación sexual es necesaria e importante a cualquier edad, debemos empezar a desgranar el qué , el cuándo y el cómo. 

Hacer educación sexual y hablar de sexualidad no es únicamente hablar de preservativos, anticonceptivos y embarazos. Si fuera así, efectivamente no tendría mucho sentido hacer educación sexual con un niño de 4 años. Quizá tenemos que ampliar conceptos. 

Como se vio en el artículo “Sexología, Sexualidad y Sexo, ¿es todo lo mismo?”, la sexualidad hace referencia a aquella vivencia como hombre o mujer; cómo me siento y me vivo como hombre o mujer. Y si somos sujetos sexuados desde que nacemos… ¿por qué no hacer educación sexual desde ese mismo momento?.
La sexualidad no es algo que empiece en la adolescencia ,quizá lo que puede empezar en la adolescencia son ciertas conductas, pero la sexualidad parece que tiene su comienzo, como ya comentan algunos expertos, en etapas prenatales (Sáez, 2011) y termina con la muerte.
Creemos que con esta afirmación, queda más que confirmada la necesidad de hacer sexología desde la infancia. 
Nuestros hijos e hijas desde que son pequeños desarrollan vínculos afectivos, relaciones de apego, aprenden lo que es un beso, una caricia o qué implica llorar para que los mayores me hagan caso. Pues esas y muchas más cosas, padres y madres, tienen que ver con la sexualidad. Si hemos dicho que la sexualidad hace referencia a cómo me vivo y me siento como hombre o mujer, parece claro que lo que hemos dicho (afectos, emociones, conductas…) tiene que ver con la sexualidad de nuestros hijos e hijas.


“Hacer educación sexual y hablar de sexualidad no es únicamente hablar de preservativos, anticonceptivos y embarazos”

A partir de este momento en el que nos hemos convencido de la importancia de hacer educación sexual con los más peques, se nos viene otra pregunta a la cabeza… ¿cómo lo hago?, ¿qué le cuento?.
Antes de nada no nos agobiemos que estamos convencidos y convencidas de que lo estáis haciendo genial. Poner interés en estos temas ya es mucho. 

Como padres, madres o tutores de niños y niñas pequeños (entre 0 y 6 años) tenemos un amplio abanico de temáticas y aspectos para abordar… desde los tipos de familias hasta la intimidad del cuerpo pasando por la gestión de afectos. Y esto por poner sólo algunos ejemplos. 

Una de las primeras cosas que debemos hacer es adaptar los contenidos y aquello que vayamos a contar al nivel cognitivo de nuestros hijos e hijas y eso es fácil. Vosotros sois los que mejor les conocéis y lleváis adaptando contenidos desde que llegaron al mundo así que nada de venirse abajo. 
Debemos contarles a nuestros hijos e hijas aquello que creamos que deben saber y como hemos dicho … a estas edades ya deben ir aprendiendo cosas. 

Tener una actitud positiva frente a la sexualidad y a lo que les vayamos a contar, será fundamental. Si la actitud es negativa nuestros hijos e hijas percibirán que la sexualidad tiene que ver con algo “oscuro” y negativo. No nos olvidemos que TODO educa… hasta un gesto. Por ello hablar con actitud positiva será fundamental. 

A veces nuestros hijos e hijas, aunque sean pequeños, pueden hacernos preguntas o generar situaciones que nos saquen los colores. ¡No pasa nada!. Somos padres y madres pero también humanos. Si hay algo que nos da vergüenza o que incluso no sabemos muy bien cómo responder en ese momento, un buen comienzo sería hacérselo saber a nuestro hijo e hija y hacerles saber que tenemos interés en contestarles. Si no sabemos algo, o no sabemos cómo contarlo, lo buscamos, nos informamos y se lo contamos. 
Parece importante no escurrir el bulto, si se nos permite la expresión, con aquello que tiene que ver con sexualidad de los peques. Poner interés y hacerles ver a nuestros hijos e hijas que estamos ahí para resolver dudas, intereses y para hablar de lo que necesiten será un muy buen comienzo para hacer una educación sexual de calidad. 

No podemos olvidarnos que, como hemos comentado anteriormente, TODO educa y esto significa que ciertas conductas diarias y expresiones también estarán contribuyendo a hacer una buena, regular o mala educación sexual. 
No es necesario poner clases de sexología en el salón de casa los lunes de 6 a 7 de la tarde para poder hablar con nuestros peques. A veces, saber utilizar una situación (ejemplo: el beso que mamá y papá se dan en la cocina) es buen momento para explicar aquello que creamos necesario. Podemos hablarle de las parejas, de que no todos las familias se componen de madre y padre , también hay familias monoparentales o compuestas por papá y papá o mamá y mamá o la importancia de los besos en la cara y en la boca.  

“TODO educa y esto significa que ciertas conductas diarias y expresiones también estarán contribuyendo a hacer una buena, regular o mala educación sexual”


Por poner más ejemplos; que nuestro hijo o hija nos abra un día la puerta del baño mientras nosotros estamos dentro nos puede servir para explicarle, siempre adaptando contenidos y formas, la importancia de la intimidad del cuerpo, o para explicarle diferencias y desarrollo corporal.

Estos son sólo algunos ejemplos de situaciones que pueden darse en la familia con los más pequeños y que podemos utilizar para hablar o expresar ideas que creamos necesarias en relación a la sexualidad. 

Como podemos ver, como padres y madres tenemos un papel fundamental que se basa, más que en dar clases magistrales de sexología,  en tener una actitud positiva y abierta hacia la sexualidad.


Os dejamos a continuación algunos ejemplos y temáticas que podemos tener en cuenta en la educación sexual con los más peques desde la familia :

 - Tipos de familia
 - La importancia del cuerpo y límites corporales (mi cuerpo y el de los demás)
 - Desarrollo corporal
 - Diferencias corporales entre hombres y mujeres (teniendo en cuenta que no todos los hombres son iguales ni todas las mujeres tampoco)
 - Periodo gestacional. “Mamá, papá, ¿por dónde salí yo cuando nací?” “¿Y cómo entré?”. Ver artículo : Porque ya no vale contar lo de la semillita.
 - Igualdad entre niños y niñas 
 - Gestión de Afectos


Referencias Bibliográficas

Sáez, S. (2011). Sexo Básico. De los genitales al cerebro, de la fecundación a la vejez. Madrid, España: Editorial Fundamentos

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