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El coito y sus ingredientes. Ampliando el modelo erótico

Llevamos años y años asumiendo que el coito es la práctica erótica por excelencia, aquella que se considera completa y que manda sobre el resto. 

Comencemos explicando qué es eso del coito. El coito es ni más ni menos que el mantenimiento de relaciones eróticas donde existe penetración. Puede ser penetración vaginal, donde el pene se introduce en la vagina, o penetración anal donde el pene se introduce en el ano. 

Cuando el centro de las relaciones eróticas es el coito, cuando se venera cual dios griego y cuando todo lo que hacemos tiene que terminar sí o sí en un coito, le damos el nombre de coitocentrismo y éste es el eje central de nuestro pequeño escrito. 

Tendemos a pensar que las relaciones completas son aquellas que deben terminar en un orgasmo y si ese orgasmo es derivado de la penetración… mucho mejor. 

Veamos los ingredientes que, cual paella de marisco, debemos ponerle al coito :

 - 200 gr de preliminares (esos besos o caricias a los cuales no les damos importancia y que pensamos que sirven “únicamente” para meternos en situación). 
 - 100gr de “ven que te voy desnudando” con el fin de dejar al descubierto los genitales en algún momento y poder comenzar el coito. 
 - 50 gr de acercamiento paulatino a los genitales 
 - 1kg de coito 
 - 700 gr de tiempo de penetración 
 - 1kg de orgasmo

               *Léase la ironía en estas lineas gastronómicas



Con todo este despliegue de ingredientes, lo que pretendemos es mostrarle al lector todos aquellos deberes que nos vamos poniendo cada vez que iniciamos un encuentro erótico en el que el coito debe ser la tarea estrella. 
No nos malinterpreten, estos ingredientes y este modelo de erótica puede ser fantástico, agradable y placentero en muchas ocasiones, de hecho, lo es para muchas parejas y personas. Lo que queremos dejar claro en estas líneas, es que este modelo no debe ser de obligado cumplimiento y no tiene por qué llevarse a cabo obligatoriamente siempre. 

¿Hay algo más placentero que poder elegir ?

Sentir lo que me apetece y nos apetece en un momento determinado, y poder comunicarlo abiertamente con la persona con la que esté y conmigo mismo/a debe ser uno de los aspectos fundamentales en toda relación. 
En ocasiones, como hombre o mujer, podemos sentir que no nos apetece tener un coito (con todos los ingredientes) y sí nos apetece mantener encuentros eróticos haciendo otras cosas. Y estos modelos en los que sí entra el poder hacer otras cosas, son igual de válidos y completos que el modelo coitocéntrico del que hemos hablado. 
Es posible que no nos traiga muchos beneficios pensar que el coito y el orgasmo son el fin último de una relación erótica y que sin ellos la relación no está… terminada. 
En todo esto de la sexualidad y las relaciones eróticas no debería haber un “empiezo y acabo” pues todo cuenta, todo vale y todo puede servirnos para experimentar placer y pasárnoslo bien. 


En conclusión y como idea final, siguiendo con nuestro símil gastronómico, podríamos decir que nos puede encantar la paella de marisco y puede ser uno de nuestros platos principales de nuestra dieta diaria, pero en ocasiones, y sin que me deje de gustar la paella, quizá queramos variar el menú y probar otros platos. 

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