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Hablando de virginidad...

Posiblemente todos y todas pensemos en lo mismo cuando leemos o escuchamos la palabra virginidad. Seguramente pensemos en mujeres(1), en el famoso himen, del cual luego hablaremos y de relaciones eróticas y si se nos permite, para hilar más fino, de relaciones coitales. 

¡Cuidado que en sociedades actuales también se habla de la virginidad en los hombres!

La virginidad es entendida en la actualidad como el hecho de no haber mantenido nunca relaciones coitales. Es decir, no haber mantenido nunca relaciones con penetración ya seas chico o chica. Aquella persona que ha mantenido al menos una vez en su vida relaciones coitales en las que ha habido penetración, y en el caso de las chicas rotura de himen, no se considera virgen.
En este párrafo que acabamos de leer hay muchas cosas que matizar y explicar. Vamos a ello. 


“La virginidad es entendida en la actualidad como el hecho de no haber mantenido nunca relaciones coitales. Es decir, no haber mantenido nunca relaciones con penetración ya seas chico o chica”


Comenzaremos por detallar que la virginidad, a lo largo de la historia, ha sido más bien un constructo social más que un veraz y comprobable estado físico o anatómico (Pérez, 2004). En la actualidad, algunos grupos sociales o etnias como la gitana, mantienen la famosa prueba del pañuelo el día del casamiento comprobando la existencia de sangre a la hora de romper el himen de la mujer casada. Si el pañuelo se mancha de sangre se confirma la virginidad, y si no mancha, la mujer no es virgen. Explicado de forma general, éste sería en la actualidad el modo de entender qué es y qué no es una mujer virgen. 
Antes de seguir, nos gustaría dejar claro que la etimología de la palabra "virgen" no tiene que ver con la penetración y sí con la mujer libre, que no está ligada a ningún hombre, que no está casada y que es sexualmente libre según afirma Marilyn Frye. ¡Cómo han cambiado las cosas!

Cuántas veces hemos oído eso de: “¿a qué esperas para hacerlo con tu novia/o?”, “¿todavía eres virgen?” O “¿aún no te has estrenado?” Este tipo de comentarios suelen ir acompañados de cara de asombro y extrañeza que nos hacen sospechar que eso de la virginidad tiene un tiempo de caducidad y alargarlo mucho puede ser perjudicial. 
Centrándonos por un momento en la virginidad femenina, más tarde volveremos a hablar de los chicos, parece claro que el origen del concepto “virginidad" está ligado a otro concepto como es el de honor, donde el patriarcado tendría muchas cosas que decir.  La virginidad por tanto, se puede entender como un ejercicio de control hacia la sexualidad femenina, algo que no es actual y que llevamos arrastrando varios siglos, que pertenece a sociedades patriarcales, aquellas dominadas por el hombre, y que conforma todo este entramado social.
Como afirma una vez más Pérez (2004): 
    "El control de la sexualidad está estrechamente relacionado con el concepto del honor. El honor reside en los hombres de cada familia, especialmente en el cabeza de familia, pero las mujeres son las depositarlas. Una muchacha que pierde la virginidad antes de casarse o ser entregada al hombre al que ha de pertenecer pone en entredicho el honor de los hombres de su familia".

Después de hacer un planteamiento general, pues esto daría para muchos folios, sobre qué es eso de la virgnidad y qué se entiende a día de hoy por dicho concepto, desde la sexología nos planteamos si todo esto tiene o no sentido. 
Nos explicamos; resulta que hemos dejado claro que la penetración tiene un valor importante en todo esto de ser o no ser virgen. Tanto para ellos como para ellas, la idea de virginidad ha ido evolucionando y ha llegado hasta nuestros días como una especia de ejercicio de obligado cumplimiento llegados a ciertas edades, pero nos preguntamos: 

- ¿Las relaciones coitales son las únicas válidas?. 

- ¿Otro tipo de relaciones eróticas como la masturbación, el sexo oral o las caricias por el cuerpo son “menos relaciones”?.

- Si tengo un encuentro erótico con una persona con la que no hay penetración pero sí masturbación, ¿sigo siendo virgen?. 

- Si soy chica, tengo un encuentro erótico con alguien, hay penetración pero no hay rotura de himen, o al menos veo que no he sangrado como se supone que debo hacerlo, ¿sigo siendo virgen?

Todas estas y más preguntas pueden surgirnos cuando pensamos en el concepto de virginidad y en ocasiones, pueden generarnos mucha angustia y preocupación seguramente, innecesarias. 

Una primera idea que debe quedar clara es que el coito y la penetración no son las únicas formas de tener placer y llevar a cabo una relación erótica satisfactoria, ¡Ni mucho menos! [*Ver artículoEl coito y sus ingredientes”.]
Podemos llevar a cabo mil conductas y hacer muchas cosas que nos resulten placenteras y excitantes sin que el coito sea el eje central. 
Por otro lado, el himen que se puede definir como una membrana fina que cierra de forma incompleta el orificio de la vagina y se encuentra entre ésta y la vulva, anatómicamente puede ser de varias formas o incluso, en algunas mujeres, no haber himen. Como podemos imaginarnos, el tema del fin de la virginidad se nos empieza a complicar.



“Podemos llevar a cabo mil conductas y hacer muchas cosas que nos resulten placenteras y excitantes sin que el coito sea el eje central”


Además el himen, al ser una membrana muy fina, puede romperse en otros momentos y situaciones que nada tienen que ver con la penetración ni las relaciones eróticas; la práctica de algunos deportes, por ejemplo. 

¿A qué edad perdiste la virginidad?, suele ser una pregunta muy típica estando con amigos/as. En ese momento lo único que cuenta es cuándo tuviste tu primera relación erótica con penetración, ¡como si lo que hubiéramos hecho antes no contase!

Parece más que claro, que el concepto de virginidad es un aspecto social que nos delimita mucho en nuestras prácticas eróticas y en nuestras decisiones en relación a éstas. Genera angustias y frecuentemente prisas por poder decir que uno o una ya no es virgen. 
Todo lo que hacemos cuenta, nos enseña y nos da experiencia y sería bueno, para nosotros y nosotras entender que hay vida más allá del coito y de los genitales. 




Bibliografía 

Pérez, I (2004). La normativización del cuerpo femenino en la Edad Moderna: el vestido y la virginidad. Espacio, Tiempo y Forma. Serie IV. Historia Moderna, (17), 103-116.




(1) Cuando hablamos de mujer u hombre en este artículo, nos referimos a aquellas personas que entendemos como CIS, es decir, aquellas personas en las cuales sí existe concordancia entre su sexo asignado al nacer y su sentimiento de pertenencia a dicho sexo. 

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