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¿Me puede atraer otra persona estando en una relación monógama?

Cuando empezamos a salir con alguien y nos enamoramos, el mundo, como se suele decir, se vuelve de color de rosa. Se producen unos cambios a nivel neurofisiológico, como el incremento de la dopamina, que hace que disminuya la activación de la corteza prefrontal y por tanto, nuestro razonamiento se vea algo afectado. De ahí que veamos bonito hasta el granito más feo de nuestro amado o amada. 
Este proceso que es muy habitual y que según los expertos tiene una duración determinada, alrededor de 3 años, hace que en ocasiones perdamos un poco el “punto de realidad” en algunos temas. 

Cuando nos enamoramos se suele decir que sólo tenemos ojos para esa persona. Parece que no nos fijamos en nadie más y no necesitamos de la atención de otras personas para estar contentos/as , felices e ilusionados/as. 
Pero como ya hemos comentado, este estado de “embriaguez romántica” se va pasando con el tiempo y hace que todo vuelva, poco a poco, a su estado natural; hasta la dopamina de nuestro cerebro, y por ello es posible que en algún momento de nuestra relación de pareja (incluso en esa etapa de enamoramiento) podamos sentir atracción hacia otra persona que no sea nuestra pareja sentimental. 

¿Es “normal” que me fije en mi vecino/a  teniendo pareja?

Antes de contestar a la pregunta, nos gustaría dejar claro que la palabra normal en ciencias como la psicología y la sexología suelen evitarse por aquello de no clasificar “lo bueno de lo malo” ya que todo aquello que no entre dentro de lo “normal” podría entenderse como anormal o incluso patológico y nada más lejos de la realidad. Recordemos que cada persona es muy diferente y no hay dos hombres ni dos mujeres iguales. 
Aclarado esto, lo que parece obvio es que cuando tenemos pareja no nos volvemos ciegos, sordos y mudos, aunque el amor romántico nos sugiera que sólo debemos tener ojos para nuestro amado/a y que debemos entregarnos en cuerpo y alma, la realidad es bien distinta. 

Cuando nos enamoramos y comenzamos una relación de pareja, y aunque no es el fin de este artículo nos gustaría señalar que tipos de pareja hay muchas y muy diferentes, creemos que como miembros de una relación no sentiremos nunca atracción por nadie más ya que eso podría entenderse como un inicio de infidelidad o de traición a la pareja. 

Si antes de tener pareja nuestros 5 sentidos funcionaban a la perfección, cuando nos emparejamos no dejan de hacerlo. Bien distinto es decidir evitar , o no, conductas o situaciones que nos puedan llevar a relacionarlos de forma más afectiva o incluso erótica con alguien. 
Debemos entender que, como bien afirmó el prehistoriador y paleontropólogo Dominguez-Rodrigo (2004) en nuestra especie nos sentimos atraídos los unos a los otros porque nos encontramos físicamente atractivos, y es de entender que ese atractivo “no se nos quita” a ojos de los demás cuando nos emparejamos y mucho menos se nos va, como por arte de magia, la capacidad de notar el atractivo de los demás. 
Por ello, podríamos concluir que sentir atracción por otras personas en el momento de tener pareja no es algo por lo que, en un principio, nos tengamos que sentir culpables. El juego del atractivo en los humanos, parece algo bastante más complejo que no puede simplificarse al momento del inicio o fin de una relación sentimental. 

Como comenta Helen Fisher, la especia humana es una especie consagrada a la sexualidad debido a que la hembra humana es capaz de una excitación sexual constante y de provocar idéntica excitación en los machos. 




Bibliografía 

Domínguez- Rodrigo, M. (2004). El origen de la atracción sexual humana. Madrid, España: Akal Universitaria.

Fisher, H. (1987). El contrato Sexual. Barcelona, España: Salvat.


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