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Porque ya no vale contar lo de la semillita

Cuando trabajamos con familias es habitual encontrarnos con papás y mamás que nos comentan que cuando sus hijos e hijas les preguntaron de pequeños cómo salieron de la tripa o… más difícil aún, cómo entraron, no supieron qué contestar. 
En ese momento, como padres y madres nuestro cerebro se pone a funcionar a toda maquina para intentar salir airosos de una situación tan comprometida. 
¿Le cuento a mi hijo o hija la verdad? ¿Le explico cómo “entró”? 

Superada ya la duda de si hacer o no educación sexual en edades tempranas [*Ver artículo: Educación Sexual de hijos e hijas en la primera infancia {1-6 años} desde la familia] a veces nuestros hijos e hijas nos preguntan cosas algo comprometidas y que más allá de la vergüenza o las mejillas coloradas, nos preocupa si debemos o no contarlas.

El cuento de la cigüeña, y algo más moderno, el de la semillita fue una herramienta muy útil para sacar del paso a aquellos padres y madres de hace algunos años que decidieron contarle a los más peques de la casa que papá ponía una semilla dentro de mamá y se obraba el milagro de la vida. 
Recordemos que el cuento, aunque ha sacado del apuro a más de uno/a, estaba mal contado… la semillita no sólo la pone papá. Digo yo que mamá también tendrá algo que aportar. 
Pero dejémonos de jardinería, semillas, plantas y derivados que no tiene nada que ver con la sexología para ver qué le podemos contar a nuestro hijo o hija cuando nos haga la esperada pregunta. ¡Cuidado padres y madres de aquellos hijos o hijas que no preguntan nada!. Aunque nuestros hijos/as no nos pregunten también tenemos que contarles cosas. 

Después de este pequeño inciso, vayamos al grano… la semillita (o semillitas) ya no sirven. 

La idea más importante que nos gustaría transmitir en este artículo es que a los hijos e hijas, tengan la edad que tengan, hay que contarles la verdad. Si nos hemos decidido a contar cosas, contemos la verdad ya que tarde o temprano nuestros hijos e hijas sabrán que lo de la semilla y la cigüeña era un cuento… y la confianza puede verse afectada. Recordemos la importancia de una actitud positiva y un clima de confianza adecuado. 


"A los hijos e hijas, tengan la edad que tengan, hay que contarles la verdad."

Si nuestro hijo o hija nos pregunta cómo ha salido de la tripa de mamá o cómo saldrá mi hermanito/a , que suele ser la primera pregunta, debemos contarle la verdad. Esto no implica darle a nuestro peque una clase de medicina sino explicar adaptando siempre a su nivel, por dónde salió él o ella. No vale contar las cosas a medias. Vale decir que muchos bebés nacen por la vagina. Incluso podemos poner algún dibujo didáctico (internet es una maravilla) para señalarles el lugar exacto. 
Pero como sabemos, no todos los bebés nacen por la vagina y en ocasiones hay que hacer cesarea… pues también lo contamos. ¡Ya que estamos dando información, vamos a darla completa!. 

Ante la pregunta ¿cómo entré yo (o como ha entrado mi hemanito/a) en la tripa de mamá? Tampoco debemos mentir. Vamos a contar la verdad, y no os echéis las manos a la cabeza… una vez más contamos adaptando los contenidos. 
¿Podemos contar que el pene entra en la vagina?; por supuesto. ¡Es que es la verdad!.
¿Podemos contar qué es el semen y los espermatozoides?; claro que sí y ¿podemos contar qué es un óvulo, el útero y el proceso de fecundación? Porsupuestísimo que sí. 
Contamos la realidad adaptada a su lenguaje y a su nivel. Si lo hacemos de forma abierta y con actitud positiva nuestros hijos e hijas aprenderán a ver la sexualidad de forma abierta y desde el lado positivo. Con todo ello no estamos fomentando actitudes precoces en nuestros peques ni estamos incitando a conductas “de mayores” en niños pequeños. Con todo esto lo que estamos haciendo es contar la verdad y generando un clima de confianza que es tan importante desde edades tempranas. 
Volvemos a repetir, y no nos cansaremos de decirlo, que debemos contar aquellas cosas que creemos que nuestro hijo o hija debe saber. Así, podemos aprovechar la ocasión para comentar que no todos los bebés se fecundan de la misma forma. Podemos contar los procesos de inseminación artificial y explicarles a nuestros peques que existen más formas de que una mujer se quede embarazada es más, podemos incluso ampliar la información y hablar de la adopción como otra forma de convertirnos en padres y/o madres. 
Recordad que la información veraz no es mala. Los niños y niñas pequeños tienen mucha más capacidad para entender muchas cosas de la que a veces nos pensamos. 

¡Vamos a contar verdades y así nunca nos pillaran en mentira !

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